realidad
Cuando eres un soñador e insistes interiormente en creer en lo imposible, la decepción de la realidad te rasga en dos y vuelves a ver de nuevo tu corazón malherido de nuevo sangrando.
Qué estupido es el soñador viviendo de libros e ilusiones.
Qué fragiles los sentimientos que atesora.
Y que dolor siente con cada salpicadura de realidad.
Duele.
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