Las escafrandas tienen un algo mágico que atrae a los pintores e ilustradores. Parece un artilugio extraterrestre que no tienen sentido en nuestro mundo. Si ya una escafandra normal evoca esa sensación, pues ya no sé que decir al descubrir este prototipo de traje de inmersión. Aunque nunca llegó a utilizarse, es fascinante el diseño. Es como si un alquimista pensará buscar un nuevo componente para desarrollar una fórmula sumergiéndose en el océano. ¿Qué mínimo que utilizar un traje a la altura de las circunstancias?
Una armadura para el océano construida en el año 1882 por Alphonse y Théodore Carmagnolle. Se encuentra en la exposición de la Marina en París.
Por cierto, ahora sé donde se inspiraron los creadores de los Big Daddy de Bioshock.
Parece que el otoño a entrado hoy por la puerta de Madrid con fuerza y sin dejar que nos preparemos un poco. Pero la lluvia y el viento no ha impedido disfrutar de unas patatas estupendas en un banco muy cerquita de la Riva, para hacer una incursión y comprar algunas cosillas nuevas para seguir jugando con las pinturas. Tengo ganas de pelearme con la tinta china y las plumillas, aunque me recuerda a las largas noches repitiendo láminas de dibujo técnico. Entonces no eran plumillas, pero los rotring eran traidores y de vez en cuando dejaban caer una gota traidora cuando la lámina estaba a punto.
El jueves empiezo en el curso de pintura, con alguien por fin que me corrija y me ayude cuando me atasco.
Aún con todo, el ánimo no termina de despegar y sigo inmerso en un oscuro lago, de vez en cuando toco la orilla, pero no terminó de encontrar el suelo firme. Pero puedo vivir con ello, o eso espero
Oscar Sanmartín se hizo popular en los circulos no especializados por las portadas del grupo El niño gusano. El estilo psicodélico y surrealista de sus dibujos a color se asociaron rápidamente al grupo y dio gran popularidad al artista.
Con la llegada de internet Oscar tiene su propia página donde cuelga sus trabajos y muestra su estilo oscuro y surrealista. Aunque un poco abandonada desde hace unos años nos permite ver algunos de sus fantásticos dioramas y estudios elaborados para desarrollar sus obras.
Entre sus últimos trabajos se encuentra Leyendario. Monstruos de agua, donde colabora con el escritor Oscar Sipán, realizando unas ilustraciones oníricas producto de auténtica genialidad. La colaboración entre ambos ya se remonta a la obra del mismo escritor en Guia de hoteles inventados, donde Sanmartín proyecta su visión surrealista a edificios sacados de un sueño febril.
Sus dibujos, sobre todo con grafíto, muestran una perfección sorprendente teniendo en cuenta el tamaño relativamente pequeño del papel sobre el que las realiza.
Cada día y año que pasa me cuesta más no difuminarme entre la masa de anodina gente que me encuentro constantemente. Poco a poco minan tus cimientos haciendote plantear si merece la pena seguir soñando y caminando entre nubes. Se te acercan, te hablan y notar como si lanzaran una cuerda a tu nube tirando de tí para hacerte bajar a su oscuridad. Pero quiero seguir luchando, no pensar que me estoy quedando sólo. No quiero pensar que el tiempo mata la ilusión. No quiero sentir que mi vida está trazada con un patrón gigante mientras una anciana deidad puntada a puntada me convierte en una figura más de su gran tapiz.
Una maravilla de canción y encima un videoclip estupendo con un trabajo épico para conseguir un resultado tan espectacular. ¿Os suena? ¿He oido plagio del anuncio de telefónica?
La vuelta a la realidad laboral se está haciendo muy cuesta arriba, y eso que todavía no tenemos alumnos. Pero a veces el aire enrarecido de la sala de profesores es suficiente para matar a una manada de Ñús de 500 kilos. Aunque lo intento, es difícil abstraerse el ambiente corrupto que te rodea y tratar de mantener la mente en calma para evitar que eso afecte. Porque afecta. Lo malo de ser émpatico es que sufres más de lo necesario y no eres capaz de bloquear todo el odio que choca contra tus escudos. Aunque poco importa. Simplemente hay que ir a trabajar y punto.
Estoy todavía en shock después de ver Control, sobre Ian Curtis y Joy Division. Además de que el actor que hace de Ian se merece un Oscar, la película rodada en blanco y negro es un auténtico tsunami emocional. Cada segundo de metraje hace que te revuelvas en el sillón, esperando la siguiente actuación en directo de la banda. Aunque han mentido. No me creo la explicación que hace la mujer del suicidio de Ian. Cualquier persona que halla escuchado sus canciones puede percibir un dolor mucho más profundo que el conflicto que sufría con su mujer.
Es difícil hablar con los demás de temas como el dolor, la depresión y la muerte. Es difícil porque estamos programados para no recordar el dolor como lo sentímos en su momento y también porque el sufrimiento es inexplicable e incomprensible más allá de nosotros mismos y la limitación del lenguaje. Peor aún cuando hablamos de enfermedades que afectan a la mente, el estado de ánimo, la percepción de la realidad. Nadie que no halla tenido una experiencia de ese tipo puede o tiene derecho a poder opinar sobre ello. Da igual lo que te cuenten o lo mucho que quieras hacerte entender, no expresarás ni el 1% de lo que se siente. Duele mucho escuchar a la gente como habla despectivamente de una persona que coge una baja por depresión. Aunque me alegro de que puedan hablar así, porque significa que nunca han pasado por ello.
Por eso cuando en el filme se trata muy por encima el duro final que Ian, los aplaudo. ¿Es necesario dar explicaciones de lo inexplicable? Nadie puede decir que llevó a Curtis a terminar con su vida. Nadie debería culparle por ello. Para que alguien llegué a esa determinación es necesario un nivel de dolor y sufrimiento emocional que nadie, absolutamente nadie debería sentir en su vida.