Cuando entré a trabajar en el sitio en el que estoy sabía que tenía que asumir ciertas cosas que, aunque no casaban con mi modo de pensar, eran pequeños sacrificios para conseguir el trabajo. Ahora me obligan a estar tres dias desconectados del mundo para intentar lavar mi cerebro y crear una persona más a su gusto. La palabra odio se quedá corta respecto a lo que me hace sentir esto, a la sensación de encarcelamiento cuando te obligan a hacer algo en contra de tu voluntad bajo amenazas, viva España y la libertad.