Disorder
Escuchar de manera compulsiva y repetitiva Disorder, Transmission y She’s lost control de Joy Division no puede significar nada bueno. Cuando me pongo el iPod para ir a trabajar y todo lo que escucho me parece superficial y vacío me hace sentir más triste y dolorido de lo normal. Para mi la música, como para muchos, va entrelazado a mi vida y a mi estado de ánimo, y en mi estado actual utilizar el iPod es una tontería. No tengo tiempo para ponerme a crear un tracklist decente para estos tiempos de oscuridad. O quizá si lo tengo, pero no lo quiero hacer por miedo a que saldrá. Bah, todo es una tontería. Creo que esta noche es un buen momento para comenzar la banda sonora de este momento.
Escribir todo esto en un blog público no se en que me convierte, además de un exhibicionista de mi sufrimiento. Pero creo que sacar esto de mi puede que me sirva para algo ahora o en el futuro, puede que incluso le sirva a alguien como punto de vista alternativo.
Estoy mejor, al menos físicamente. Los ataques de ansiedad y pánico están contenidos por psicofármacos. Curiosa palabra que descubrí ayer. El psiquiatra desde luego no ha destacado por el tacto a la hora de exponerme la situación. Seguramente está en lo cierto y tengo un transtorno ansio-depresivo con trasfondo obsesivo (la muerte). Como para ponerlo en la carta de presentación de mi curriculum. No es cuestión de que se maquille la verdad, pero cuando estas jodido y colgando de una mano en el borde del abismo, no es necesario que la persona que tienes delante te pise la mano. A lo mejor es que simplemente necesita impresionar al de prácticas que estaba sentado a su lado, no lo sé.
Después de decirle que era mi segunda caída, la primera fue hace casi 10 años y que tomaba una mini dosis de recuerdo desde entonces. Cambio su cara como si acabará de encontrarse con un caso imposible de solucionar y tirara la toalla. Dijo aproximadamente: “Luego nos enfrentamos seguramente a un problema crónico.”.- Gracias Doc.
La solución por el momento a sido recetarme Dumirox, un psicofármaco (je) utilizado para depresiones, trastornos obsesivos, TOC, etc. Si hablo del prospecto dan ganas de irse a comprar heroína al camello más cercano y dejar las pastillas. La primera semana ha sido un auténtico infierno, ya no sé si porque todavía no hacían efecto, o por el efecto rebote que muchos de estos medicamentos tienen. Antes de hacerte bien, te hacen mucho mal. Karma lo llaman.
Hay veces que experimentamos cosas pero como no sabemos ponerle nombre nos cuesta expresarlas. El otro día descubrí una: el pensamiento acelerado. En mi caso, la muerte ha sido mi gran obsesión, y no es que piense en ello de manera normal, sino que por la ansiedad o la angustia la velocidad de pensamiento se te incrementa hasta velocidades terribles. Quiero suponer que es un mecanismo de emergencia para pensar rápidamente en caso de una urgencia, sólo que en este caso se vuelve contra uno mismo. Piensas a toda leche en el tema que te hunde lo que hace que te sientas mucho peor porque las relaciones se establecen a la velocidad de la luz.
Al menos una de las cosas para las que me ha ayudado la medicación es para frenar esa cadena de pensamientos, o por lo menos para frenarla. De unos días a esta parte estoy físicamente mejor, al menos no me quedo en blanco en clase mientras explico. Al menos la ansiedad y angustia están contenidos. Sigo estando aterrorizado, pero puedo pasar el día sin que sea una pesadilla cada momento. Aunque me cuesta el sentirme distorsionado. En el fondo somos pura química, el tomar algo que altere y regule los estados de ánimo y regule la serotonina produce que te sientas raro. Sigues siendo tu, pero no lo eres. Marina me lo decía ayer, no me río igual y no reacciono de la misma manera.
He recuperado ciertas ganas de hacer cosas, incluso he cogido a ratos el lápiz, algo es algo. Llevo un rato pensando en tratar de expresar por lo que estoy pasando, pero creo que es mejor que no lo haga. Cuando ya lo pasé la primera vez, pensé que era algo demasiado para pasarlo dos veces, que antes me mataría. Parece que el instinto de supervivencia, o unas distorsionadas leyes de Asimov, evitan que eso ocurra. He leído ya varias veces que es la plaga que asolará este siglo. Una vez superadas casi todas las enfermedades mortales, la humanidad se tendrá que enfrentar a las enfermedades mentales. Al dolor del alma.
Acabo de encontrar por casualidad la banda sonora de La fuente de la vida. Sentimientos contradictorios. Dolor, tristeza y muerte.
Al pasar por esta situación, me ha permitido ver una perspectiva diferente, sobre todo con lo que me rodea. Quiero pensar que no pasa en todas las ciudades y barrios, pero observando lo que me rodea cuando ando hacia el trabajo veo lo poco humano en lo que se está convirtiendo mi barrio. Parece que ya no hay sitio para las personas. Sólo para los coches, centros comerciales, consumismo y ruido. ¿Donde están los parquecitos con bancos para que la gente se siente a leer un libro? ¿Donde están las aceras por las que caminar sin que el autobús de turno impregne tu cara de hollín? Sólo hay espacio para lo que da dinero o votos. El negocio. ¿Estamos seguros de que es el camino que queremos seguir? No creo que sea el camino correcto.
Hasta mañana.
A mí hay playlists que tengo hechas desde hace tiempo y que me apetece escuchar ahora, pero que no me pongo para evitar males mayores.
Como la música me influye tanto, intento utilizarla para mantener un estado de ánimo en el que pueda estar productiva (que ya sabemos que en esta sociedad si no produces no eres nadie y del aire no se puede vivir), así que lo que escucho últimamente no se parece mucho a lo que me gustaría, pero me sirve.
Eso no quita para que no siga obsesionada con la fragilidad del ser humano, la brevedad de la vida, las enfermedades, la vejez… Con si daré abasto para cuidar a mi marido si enferma o a mi madre cuando no se pueda valer por sí misma, o si yo supondré una carga para alguien (esta idea me aterra).
Uf, ya lo dejo…
Durante el día para evitar males mayores últimamente escucho bastantes podcasts y música más o menos sosegada. Pero hay ciertos momentos en que me es imposible aguantar música que no está en sintonía con lo que escribo o pinto. Aún así no soy ahora mismo un punto de referencia en cuanto a coherencia y buen hacer.
No sé hasta que punto es medio bueno que leas mis entradas actuales si te rondan por la cabeza esos pensamientos. Yo necesito escribirlos, pero no son necesariamente sanos para la cabeza de los demás.
Es que no puedo evitar leerte. Es lo que hay.