signos vitales

mar 21 2010


Creo que sobreestimé mis fuerzas a la hora de poder sobrellevar tanto trabajo y el resto de mis actividades al mismo nivel. Con los nuevos trabajos, más el fijo apenas tengo margen de error para cualquier movimiento inusual. Salgo de uno y de manera sincronizada entro en el siguiente. No son trabajos en los que te dejes el tipo trabajando, pero el cerebro tiene que readaptarse al nuevo lugar, y por poco que tengas que hacer, el sumatorio del día te deja como resultado el cerebro machacado. Además las épocas de exámenes son intensas, preparar exámenes, vigilarlos, corregir, entregar notas, revisar, reuniones, bla bla…El poco tiempo libre que me queda lo intento utilizar para pintar, escribir y pasarlo con M. pero a veces estoy tan cansado mentalmente que sólo quiero existir sin hacer nada.

En dibujo sigo un ritmo irregular, hay veces que parece que he avanzado dos pasos, pero al día siguiente me tropiezo y retrocedo 3. Realmente sé que no es así. Hay una diferencia abismal de mis inicios hasta este punto, pero quiero ir más rápido y llegar mucho más lejos de lo que he conseguido hasta ahora. El profesor me avisó de la dificultad y complejidad del cuerpo humano, pero soy muy cabezón y sigo en casa luchando por conseguir resultados. Casi nunca lo consigo. Por lo menos con los acabados que yo quiero. Ayer por la tarde terminé por abandonar un dibujo basado en esta foto de Buster Keaton:

Llevaba tanto tiempo con ella que llegó un punto en el que no quería seguir. Ya de por sí la cara de Buster no es que fuera de alegría, pero el resultado que obtuve parecía un maldito cadáver.

He comprado una tableta digitalizadora Wacom. Nunca me ha gustado excesivamente la ilustración digital pero hay que aprender de todo. Además así podré aprovechar los ratos muertos en el colegio para pintar con ella. Da menos el cante que sacar los lapices y papel y el ruido del lapiz rascando contra el papel. Se pinta mejor de lo que yo pensaba y la precisión es increible. Incluso para trabajar sin el ratón es una maravilla.

Mañana tengo que lidiar con Hacienda para ver si es posible que me entreguen documentación que necesito para la hipoteca. Odio acudir a las administraciones públicas, siempre me acaba tocando el funcionario odioso que me trata con desprecio. No me gusta portarme como un borde, pero al final tienes que ofrecer una imagen agresiva que impida que se te puedan subir a la chepa. En breve, si todo sale bien, tendré la casa. Por lo menos un estudio donde encerrarme a pintar o desaparecer del mundo.


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