next station: canvas

abr 21 2010

Por fin doy el salto de los pasteles al óleo y la pintura acrílica. Tengo muchísimas ganas de enfrentarme al lienzo y aprender todas las técnicas que permiten. Definitivamente el pastel no es para mí, ha estado bien como técnica transición. Es cierto que tiene unos colores muy vivos, pero además de que se corre continuamente el polvito superficial, es que apenas se puede mezclar y se agrisa enseguida. Para poder pintar comodamente necesitas una paleta muy grande de barras y por mi parte no merece la pena seguir con ella.

Aún tengo mucho que trabajar con algo mucho más básico como es el grafito y seguir dibujando miles de bocetos pero tengo ganas de extender la pintura sobre la ventana mágica que permite crear la tela blanca. Además tengo pendiente seguir trabajando con acuarelas, que permiten efectos que ninguna otra técnica permite, pero es muy difícil y tengo que seguir trabajándolo poco a poco.

Ayer estuvimos en Borregueros, una tienda que hay en la calle General Lazy que me dijo mi profesor. Por fuera parece un almacén de pintura de pared industrial. Con sus carteles de ofertas pintados a mano con grandes números ofertando latas de pintura por litros, pero cuando entras dentro te encuentras con que tienen tanto o más de material de bellas artes que de articulos de pintor de brocha gorda. Todo tipo y marcas de óleos, acrílicos y en cantidades bizarras.¡¡ Puedes comprar por litros literalmente!!!! Y cientos de tamaños distintos de lienzo. El dependiente era un poco antipático, pero que se le puede pedir a una persona que lleva un negocio que no es suyo…

Fue una tarde completa, invité a M a los croissants rellenos más maravillosos del mundo y nos los tomamos dando un paseo hasta la tienda. Entonces mi cabeza se cegó con tantos colores y artículos de pintura que no recuerdo hablar de nada hasta salir con una bolsa llena de material y la cartera llorando de lo vacía que la dejé. Pero eso es lo de menos, para eso trabajo tanto. Para poder soñar sin miedo y poder comprar este tipo de cosas sin mucho preocupación.

Además de los óleos compré también unos acrílicos. La excusa es algo que le tengo que hacer a mi hermana para su habitación, pero la realidad es que tengo el gusanillo de probar la diferencia entre óleos y acrílicos. Muchos de los ilustradores que sigo trabajan con ellos y quiero experimentar.

Me gusta muchísimo pintar. Me hace muy feliz. Todavía no me puedo creer haber encontrado por fin eso que me faltaba en mi vida y que no sabía que era. Los colores, el papel, el olor de un bote recién abierto, el polvillo del grafito al afilarse con la rasqueta, el dibujo bosquejado del que te alejas y de repente lo ves tomando forma, un pincel recién estrenado, mojar el pincel en la acuarela y ver como sube el color por las cerdas, vaciar la mente con la música y dejando que la mano se mueva…

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