Hoy
Hace ya más de un año de mi caída al infierno, pero no todo fue malo. Gracias a encontrarme en un estado alterado de consciencia se activo en mí la necesidad compulsiva de pintar de manera desaforada para bloquear los pensamientos que me destruían. Esa necesidad no ha necesidad no ha desaparecido, ni mucho menos, pero me a hecho pasar por buenos y malos momentos, con sensaciones de frustración y con pensamientos muy negativos sobre mis capacidades. Y es que dibujar y pintar bien requiere de un largo aprendizaje, de pintar y pintar y pintar más. Educar el cerebro, la vista, relajar la mano para no destrozar el papel y ser paciente. Aprender esto me ha llevado mucho tiempo y una gran sensación de frustración. Es como querer hablar y no poder articular palabra. Quiero deslizar los pinceles y que muestren las imágenes que se pasan por mi imaginación. Dejar que desborden y exprimir al máximo mi tiempo libre para crear algo realmente bonito. Pero necesito tiempo y ahora lo sé.
De las mejores cosas que he hecho a sido cambiar de academia y entrar en un sitio que realmente han sabido ponerme unas pautas, un sistema de aprendizaje coherente. No sólo me está enseñando a aprender a dibujar, me está cambiando mi concepción del dibujo y mi manera de pensar. Todo esto está haciendo que comience a desbloquearme y tenga ganas de nuevo de pintar en mi estudio con la tranquilidad que ello supone. Todavía me miran los lienzos desde una esquina, a la espera que me vuelva a atrever con el color. Dejar de exigirme crear maravillas antes de tiempo, aprender relajadamente y dejar que me lleven los colores donde ellos quieran.
Ahora voy al trabajo con mi cabeza en otro sitio, con ganas de dejarlo todo y dedicarme a aprender y dejarme los ojos en las hojas en blanco y las manos llenas de tinta. ¿Qué importan los ordenadores y mi profesión? Poca cosa, pero de momento es quien paga las facturas. De momento.
Por otro lado este este espacio en el universo, este blog que lleva online desde 2003. No quiero que se convierta en otro altavoz repetidor del último enlace que se publica en boing boing. Quiero crear cosas nuevas. No quiero ser como el 99% de la red que se dedica a repetir y amplificar por unos momentos lo que hace un 1%. Quiero meter la cabeza, el pie, el cuello dentro de esa pequeña fracción del mundo. No sé que saldrá, pero seguro que me hará un poco más feliz. Y con eso me vale.


Como soy un fan incondicional de Heinlein no me dejé llevar por la espantosa portada de esta edición viejísima de ultramar. Viernes es el nombre de una agente secreta encargada de la entrega de paquetes e información del jefe de una organización secreta. Además es una Persona Artifical, creada en el laboratorio para ser lo mejor de la genética.