
Me podría tirar el pisto y decir que ví Di que sí sabiendo de antemano lo que me iba a encontrar, pues ni eso. La verdad es que teniendo en cuenta que no tenía ninguna expectativa hacia ella me he llevado una gran sorpresa, y además agradable. En la película Carrey deja de intentar convertirse en un actor serio como en anteriores películas y actua como mejor sabe, un payaso de las muecas histriónico pero que sabe llegar al corazón. Y es que aunque esta película ha pasado de puntillas en España, es una muy buena película. Una inyección de optimismo ante una sociedad que nos adormece y que no nos ha preparado para afrontar el dolor, la perdida de la identidad y reencontrar nuestro camino en la vida cuando algo realmente doloroso rompe nuestras previsiones.
Di que sí es una gran inyección de optimismo y que me ha hecho sonreír, disfrutar y sentirme bien tanto mientras veia la película como durante el resto del día. Claro que si Jim Carrey te pone nervioso o te parece un patético payaso pues te vas a encontrar con más de lo mismo, aún así yo le daría una oportunidad…
Tras ver los carteles promocionales en los que se ve a este camaleón tan molón con esos ojos no dudamos en ir a ver Rango al cine en cuanto hemos tenido ocasión. Lo más curioso es que como pasó con Coraline han tratado de venderla como une película de animación para niños. Para que luego se sorprendan que la gente este harto de las malditas distribuidoras. Si bien el formato puede parecer el más adecuado para un película infantil, en este caso no lo es. De hecho los niños que estaban en la sala se aburrían porque no entendían nada. Y es que Rango es un Western en toda regla protagonizado por un Camaleón que bien hubiera podido ser un Clint Eastwood gracioso. Pero aunque hay chascarrillos para darle humor al film, la verdad es que el tema central de la película no es fácil de seguir para un niño.
Rango es es una muy buena película, con un guión muy entretenido y una potente calidad visual. Es sorprendente a los extremos que estamos llegando con estos films de animación. Desde luego para disfrutar en la pantalla grande.
La última película, Tengo algo que deciros es una producción Italiana. Al igual que pasó con la anterior, la distribuidora a tratado de venderla como una comedia, pero yo no le veo la gracia a la mayor parte de ella. Sí, tiene muchos momentos de humor, pero el tema que trata es muy serio. Y es que ser homosexual en Italia no es nada facil y menos cuando te mueves por pueblos y ciudades de pequeño tamaño. Seguramente algo parecido a lo que sufren los que viven aquí en España también. Porque aunque nos creemos muy avanzados, la realidad, y lo que yo escucho cada día a mi alrededor es todo lo contrario.
La pelicula nos cuenta la vida dentro de una familia de clase media-alta en la que la familia se reune para cerrar temas de herencias y la gestión de la fabrica del padre por parte de ambos hijos. Todo se complica cuando uno de ellos quiere dar la noticia de que es homosexual y que no quiere seguir en el negocio de la familia. Pero no sólo ellos son los protagonistas, hay una plétora de familiares tan diferentes como en cualquier familia española, algunos entrañables y otros tristes. El inicio de la película es el primer aviso de que no todo va a ser dulce en la película y presenta al personaje de la abuela de la familia, una persona maravillosa y desubicada en una machista sociedad de mediados del siglo XX.
Tengo algo que deciros es una joya camuflada en la mediocridad del cine actual. Pero no te esperes una comedia si te animas a verla. No es tampoco un drama deprimente sobre el rechazo de la sociedad a un colectivo, sino una instantánea en la vida de una familia llena de secretos y supuestos secretos, todo en aras del que dirán y el valorar más la tradición que la felicidad de las personas.