No sólo de arcilla y bronce se hacen buenas esculturas. Jeremy Meyer las crea a partir de partes desechadas de maquinas de escribir usadas, material reciclado y mucha imaginación. Desde este fantástico pulpo, hasta cebras y todo tipo de motivos. Más en la página del autor: Esculturas de Jeremy Meyer.
Es dificil encontrar ilustradores capaces de dotar de tanta personalidad a los personajes de sus obras. La mayor parte lo suplen con ambientación cuidada movimiento corporal y colores vivos. Sin embargo los niños que pinta Julia Icenogle tienen una expresividad y una capacidad de comunicación que la hacen única entre todos los ilustradores que conozco.
Ha publicado un libro de ilustraciones llamado Guia Field de las fobias más comunes en Estados Unidos, llena de ilustraciones tan maravillosas como las que acompañan a estas palabras y que te arrancan una sonrisa maliciosa por la belleza expresiva de los niños sufridores de fobias, llevandolas tan al extremo que resultan hilirantes. No he encontrado donde conseguirla por estas tierras. Si alguien lo encuentra, ¡por favor dinoslo!
Tras la cotidiana realidad en la que nos movemos siempre ha existido un lugar mucho más raro e irreal. Los libros, comics, revistas y películas nos han hecho soñar con super submarinos que recorren el mar con 20000 leguas de Viaje submarino, con robots integros basados en las Tres Leyes de la robótica de Asimov, con gigantescas máquinas impulsadas por vapor como en SteamBoy. Pero esa realidad subyacente supera toda esta literatura. La humanidad ha empleado su imaginación no sólo para escribir y crear arte, sino como fuente de avances tecnológicos.
Así tenemos por ejemplo al monstruoso Doctor Mengele y sus atroces experimentos con seres humanos. No creo que ningún escritor de ciencia ficción pudiera pensar que un ser humano pudiera hacer lo que hizo este hombre en nombre de la ciencia. Una imaginación desbordante aplicada a la medicina, ni Clive Barrer hubiera podido imaginar algo así.
Pero una de las mayores fuentes de imaginaria popular se creó con la carrera espacial y la Guerra Fría. Donde un conflicto plagado de espías y mentirosos plagó de absurdos experimentos los laboratorios de EEUU y Rusia: experimentos sobre telequinesis, armas biológicas, nucleares, etc…
Y es que Expediente X es un simple borrador de lo que van desclasificando ambos gobiernos sobre lo que se esconden tras las puertas de sus edificios de alta seguridad.
Lo que hay en la foto es un traje espacial para un perro. Pero la imaginación permite ver un prototipo de traje diseñado en un mundo alternativo Steampunk. Un traje con escafandra victoriano para un perro afortunado de acompañar a su dueño en la visita a las profundidades del mar. Esos correajes de ajuste. El uso de materiales como el cuero y la lona. Esa escafandra de cristal con una forma absurdamente irreal.
O quizá sea la escafandra complementaría a la utilizada por Muerte en The Sandman. Ese traje no puede ser de este mundo. No es posible. Quizá si eliminamos el mal que subyace en el ser humano podríamos crear mundos como los que fluyen por nuestra imaginación. Sería genial.
Este fantástico reloj es una de las obras realizadas por Eric Freitas. Joyas de diseño y construcción con una clara tendencia a la moda Steampunk. Adereza sus creaciones con extremidades de aspecto orgánico realizadas en metal. Como cuenta en su página, inicialmente diseñaba el reloj, pero utilizaba mecanísmos de reloj prefabricados para ponerlos en funcionamiento. En la actualidad sus nuevas obras son 100% realizadas por él, de manera que cada uno de los engendros horológicos es una obra artesanal de principio a fin.
Cada uno de sus relojes están diseñados y realizados hasta el más mínimo detalle. Nada se deja a la vulgaridad de la realidad que nos rodea. Observándolos parece que podemos ver una obra de una mente de otra dimensión, disociada de la nuestra. Donde cada una de las máquinas que nos rodean son pequeños seres mecánicos ideados por un genio loco que busca vida dentro del metal.
Me da mucha envídia su taller. Me encantaría poder disponer de esas herramientas, tornos y sistemas de mecanizado.
Bansky presenta “Exit Through The Gift Shopen” en Sundance, su debut en el mundo de la gran pantalla. Poco se sabe sobre la película y las especulaciones son muchas: el como se hizo de algunos de sus stencils, material obtenido durante la realización de arte urbano, o quien sabe, quizás muestre su rostro al mundo.
Bansky es un prolífico artista de arte urbano, famoso principalmente por sus stencils u pinturas realizadas con plantilla a lo largo de todo el mundo. Si bien, sus obras no son originales en su planteamiento, sí que a sabido sacar provecho del uso de esta técnica. Además su atrevimiento a la hora de realizar sus obras a lo largo de todo el mundo y en los lugares más concurridos y emblemáticos han causado tanto las alabanzas de la gente como su rechazo radical. Ha sido además fuertemente criticado por la aparentemente contradicción entre los mensajes de sus obras y la venta de su talento a las grandes corporaciones como Nike. Sin embargo, si algo ha llamado la atención del público en general es el total secretismo que envuelve a su identidad y su habilidad para no ser identificado ni capturado en la realización de sus obras.
Habrá que esperar a la presentación de su película para poder meternos un poco más en la mente de este personaje. ¿O tal vez la película sea otra de sus grandes gamberradas? Quien sabe, pero esta claro que es uno de los artistas callejeros más populares de los últimos tiempos.
Nunca fui un buen estudiante. Estaba demasiado enterrado en mi imaginación como para hacerle demasiado caso a los profesores. Tampoco sabía que quería hacer con mi vida, de hecho desde los 18 años hasta ahora no he hecho más que pegar tumbos de un lado a otro: estudiante esto y aquello, probando cosas, entrando en grupos de gente, soñando con huidas pero en cualquier caso buscando una identidad, algo que diera sentido a mi vida y que rellenara un vacío que parece que pocas personas nos planteamos llenar hasta rebosar.
El caso es que después de todo este tiempo aprendí por las malas algo importante y es que todo tiene un precio. Pero puedes conseguir absolutamente lo que quieras. Parece que ambas cosas no están necesariamente unidas entre sí pero lo están. ¿Quieres ser rico? Lo puedes ser, pero tienes que centrar tu vida en hacerlo, con todas tus fuerzas y sacrificandolo todo. Si de verdad es tu objetivo y es lo que quieres lo conseguirás, por el camino que sea.
De nada valen medias intenciones que no llevan a nada. Perseguir sueños tiene un precio y hay que saber las consecuencias de seguir el camino que te hará feliz. Todo esto viene por conversaciones que he tenido o retazos de mensajes que escucho. Me gusta soñar, escribir, pintar. Quizá no tenga un padre rico que me mantenga pero tendré que sacrificar cosas para poder trabajar menos y poder vivir en mi mundo más. No necesito un buen coche, ni muebles caros, a lo mejor mi casa no va a aparecer en las revistas de decoración, pero lo cierto es que no me importa si consigo seguir por la senda de baldosas amarillas que he descubierto. Aunque llevo una temporada estancado sé que saldré del bache y seguiré luchando con mis demonios.
Estoy leyendo estos días La senda del perdedor de Bukowski. Un relato crudo, con un tipo de narrativa dura e incisiva. Semibiográfica basada en la vida del autor y brillante para este momento que estoy pasando. Leyendo en wikipedia sobre él encontré esto en su biografía que ilustra claramente lo que comentaba antes:
En 1969, después de que el editor John Martin de Black Sparrow Press le prometiera una remuneración de 100 dólares mensuales de por vida, Bukowski dejó de trabajar en la oficina de correos, para dedicarse a escribir todo el tiempo. Tenía entonces 49 años. Como él mismo explicó en una carta en ese entonces, “tengo dos opciones, permanecer en la oficina de correos y volverme loco… o quedarme fuera y jugar a ser escritor y morirme de hambre. He decidido morir de hambre.”[5] . Pasó menos de un mes tras dejar el trabajo en la oficina de Correos, cuando acabó su primera novela, titulada Post Office (en castellano, El Cartero).