humo
Consciencia alterada. Ese estado en el que no estás habitualmente si te consideras normal, o medianamente equilibrado. También es cuando eres una persona que te mantienes a distancia de cualquier psicofármaco, calmante, droga o sustancia legal que te hace tener una percepción de la realidad distorsionada.
Me he tomado dos pintas de cerveza lo que equivale a 15 cubatas de una persona normal. Luego estoy en un estado de consciencia bastante tangencial. Aunque en teoría no interactua demasiado con mis drogas de receta me siento bastante raro. Ni borracho, ni elevado, solo raro. Seguramente si mis habilidades con el dibujo estuvieran a +3 de experiencia podría hacer algo realmente bueno. Pero no es el momento y no tengo ganas. Además ahora tengo un cuadro a grafito de Monica Bellucci a rematar y no me apetece pero nada ponerme ahora con ello. Ahora mismo dentro de mi cabeza hay un montón de ideas y cuadros por hacer que no puedo plasmar porque no tengo la habilidad necesaria y es bastante frustrante. Aunque viendo mis últimos trabajos creo que estoy avanzando a velocidad luz comparado con mis expectativas. Necesito tiempo y trabajo.
Hoy a sido un día de mierda en el trabajo. No tiene otro nombre. Luchar contra la desidia y el desinterés es dañino para toda mi personalidad fragmentada. Este año lo llevo mejor. Es cuestión de disociarte. Hacer tu trabajo y tomar su filosofía de vida. Si a ellos no les importa, a mi menos. Es un trabajo cómodo y a veces agradecido con ciertas personas, pero está claro que no puedes cambiar el mundo cuando todo está en tu contra y nadie pone de su parte. Que les den.
Llevo muchos días pensando en qué haría si me ofrecieran media jornada, en vez de la completa que tengo ahora. No sé si podría sobrevivir con al mitad del sueldo pero si así fuera, creo que no me lo pensaría demasiado. Me estoy haciendo demasiado consciente de la importancia de mi tiempo y de todo lo que podría hacer en él. No es que crea que esté tirando el tiempo en el trabajo, de hecho creo que pierdo el tiempo en el trabajo, pero es lo mejor que jamás podré tener.
Vivo demasiado en un mundo imaginario y cada vez me cuesta entender más a la maleducada sociedad que me rodea y esa gente infeliz que trata de convertirme en uno de ellos. Hace unas semanas que vuelvo a fumar. En mis tiempo de universidad fumaba un cigarro de tabaco de liar Amsterdamer de sabor a vainilla, a veces con condimiento. Pero cuando lo volví a probar pasados los años me di cuenta que el sabor que recordaba y el real no se parecían en nada. Por eso, he decidido volver a fumar en mi cabeza un tabaco imaginario. Aspirando su dulce sabor en pequeñas caladas y dejando salir largas nubes de densa niebla como la Yaya del viaje de Chihiro.
Por eso creo que pinto. Abrir un portal a mi imaginación es muy difícil pero puede ser que la única manera de conseguirlo sea usando los lápices y pinceles. O quizá muera todo con el tiempo en mi cabeza, disipándose como el humo de ese cigarro imaginario.