
Las líneas de separación se difuminan entre el dibujo, la fotografía o el temido teclado. Cuando no hay manera de sacar nada, poco hay que se pueda hacer. Teniendo en cuenta que he tenido toda la Semana Santa de vacaciones y lo único que he sacado en claro es el boceto que ilustra esta entrada, poco más tengo que decir. Es verdad que muchas entradas se han quedado a medias porque parece que sólo escribo para lamentarme y no me gusta esa sensación. Lo cierto es que he pasado muy buenos días con M, hemos celebrado su cumpleaños y nos hemos reído muchísimo. Es fácil estar bien con alguien que te deja ser tu mismo. Pero tratar conmigo no es sencillo, para nada. Creo que he estado demasiado sólo y ha deformado mi manera de relacionarme con la gente. Necesito mucho espacio y tiempo para mí mismo. Es irónico, teniendo en cuenta que me he pasado media vida tratando de integrarme en algún grupo y nunca lo he conseguido. No tengo claro sí por propia decisión, pero el caso es que como las solteronas que todos conocemos estoy lleno de manías a rebosar. No sé cuanto me aguantará…
Hemos estado en Jarandilla, pero no hemos tenido suerte ni con el tiempo ni con los cerezos. Hemos podido ver la casa nueva que tiene la hermana de M., un caserón impresionante, como la cabina del Doctor Who, por fuera parece pequeña pero por dentro es absurdamente gigante con montones de habitaciones y espacio para vivir 3 familias cómodamente. No he llevado muy bien el trato con los enanos. No tengo mucha paciencia cuando requieren de mi atención e interactuar con ellos. Me he sentido mal por ello, como si estuviera haciendo algo malo o algo así, pero simplemente no siempre quiero jugar, estar pendiente de ellos o hacerles caso, no va conmigo, no me gusta que me agobien personos de cualquier edad o procedencia.
Esta entrada está resultado una auténtica basura de redacción, pero estoy bloqueado y no me apetece rectificar, corregir o censurar, que se quede como está.
Hoy me siento especialmente mal. Mi autoexigencia me castiga por la no productividad de estos días. Además no consigo hacer o plasmar en papel los conceptos que hay en mi cabeza. Cada vez que termino uno de los dibujos me da gana de montar una escena como en la peli de trabajo basura y con los dos brazos tirar todo lo que tengo encima de la mesa al suelo, arrojar el pc por la ventana y quemar todos mis dibujos. Y de eso paso a un sentimiento autodestructivo que me hace pensar cosas malas y desagradables que no voy a poner en público. Frustración. Y pasado mañana vuelvo al trabajo y no quiero. No me apetece volver al colegio y seguir luchando. No sé que es lo que quiero pero creo que acabaré como los japoneses que se encierran en su habitación y dejan de relacionarse con el mundo. A un pasito estoy. Estoy muy desencantado con el mundo y con la gente, hay que asumir la realidad como viene, pero yo la madurez la llevo fatal. La perdida de la inocencia, el descubrir como todo está lleno de sucia grasa, que la mayor parte de las cosas en las que creía no son más que un decorado sujetado por listones por detrás me mina.
Tampoco todo es tan malo, y mañana se me habrá pasado, pero hoy veo todo desde la oscuridad y no me gusta. Además físicamente la treintena me está sentando fatal y lo estoy llevando peor de lo que quiero aparentar. No me gusto nada físicamente y me está haciendo mucho daño a mi autoestima. No voy a dejar de comer, ni ha implantarme una peluca como Homer, pero simplemente lo llevo mal.
Mañana vamos al IKEA a tomar ideas para ir montando cosillas en la casa. ¿Cómo puedo justificar el comprar en una corporación cuando mis ideales son opuestos? Bueno, tampoco es que existan muchas alternativas. Pero quiero hacer un hogar, tendré que sacrificar mis principios parcialmente al menos