Llevo días sin pintar, pero estoy bien. Estoy pensando mucho, metiéndome dentro de mi mismo sin buscar nada en particular pero aprendiendo mis limitaciones y mis capacidades sin prisa. Soy bastante terco y aunque me ofrecen numerosas veces un punto de vista objetivo yo lo tiraba por tierra y lo guardaba en la carpeta “varios” de mi cabeza. Supongo que tiene filtraciones porque algo me ha calado.
M me ha repetido muchas veces, en mis numerosas crisis creativas, que tenía que dejar de exigirme tanto. Que no tiene sentido machacarme tanto por algo como el dibujo que lo hago porque me gusta, no porque me obliguen, ni porque me gane el sueldo con él. Y esto es muy importante. Cuando estuve hace un año tan malo, me refugié en el dibujo como válvula de escape en las largas noches de insomnio, a un ritmo frenético pintaba como si se me fuera la vida en ello. Además eran mis primeros pasos y estaba experimentando con técnicas y materiales totalmente nuevos para mí. Todo era bastante guay. Pero según avanzas el camino se hace más empinado y los avances son más lentos y da la impresión de que te estancas, lo que es una tontería. Ahora comparo los dibujos de esa época con lo que hago ahora y estoy a años luz, pero eso es otra historia.
Superada la crisis me propuse pintar todos los días como mínimo 2 horas sin contar con la realidad. La realidad de mi trabajo normal y el haber cogido unos cuantos extras que me ayudan a estar ocupado y que en el fondo me gustan bastante. Y claro, es llegar a casa a las diez de la noche y estoy tan cansado que apenas tengo ganas ni de existir. Y me obligaba a pintar pero: ¿qué sentido tiene obligarte a hacer algo que te gusta? Pues claro que ninguno, no tiene ni pies ni cabeza. Por eso he pegado un parón para pensar y descansar. No tengo obligación alguna con los pinceles, pero sí con no hacer que pintar se convierta a algo asociado a una obligación a cumplir. Quiero seguir amándolo y disfrutando cada nuevo descubrimiento. Hay tiempo para todo y tengo que aprender a no machacarme tanto.
Hoy he tenido una píldora de felicidad en una clase con niños extranjeros. A sido muy divertido. Hasta he aprendido como escribir algunas palabras en chino. Que divertido es aprender algo totalmente nuevo como son los ideogramas. Y que difícil. A veces lo único que necesitamos para ser feliz es que un niño te acepte en su mundo y te considere un niño más con ganas de jugar.
A nadie le gusta trabajar, ni los lunes, ni que suene el despertador.
Estoy empezando a asumir que no me gusta mi trabajo, pero que es el menos malos de las posibles alternativas. ¿Qué futuro me espera?
Manchas de tiza, profesores inútiles, gente gris, alumnos grises, mediocridad y una vitrina de cristal en la cual me muevo intentando hacer poco ruido. Padres maleducados, juntas de evaluación, instalaciones de los años 60…
A lo mejor digo algún spoiler relacionado con Origen.
Ayer no pude escribir, porque he pasado por una migraña épica de 14 horas. Fue un día completo noche incluida. De vez en cuenta he tenido sueños lúcidos. Sueños en los cuales eres consciente de que estás durmiendo. Yo no tengo los recursos para controlar excesivamente la situación y permitirme hacer lo que me da la gana en estos sueños, y es una auténtica pena. el 80% no son muy agradables y lo que parece una ventaja, el estar lúcido, se convierte en un infierno porque no puedes salir de ellos. Mi subconsciente es un lugar como el infierno de The Sandman lleno de pensamientos aberrantes que luchan por salir. Intentar controlar un sueño lúcido para mí es como contener una fuga de agua con un colador.
Pero ayer tuve mi primera experiencia con un sueño anidado. Pensaba que no eran posibles, que la película de Nolan respecto a ese tipo de sueños es un absurdo. Pues no. Son posibles y no molan nada. Cuando me encontraba en mi sueño anidado pasé a estar lúcido y me dí cuenta de que quería despertar. Lo estaba pasando fatal. No había manera, y además el subconsciente se cebó y se dedicó a bombardear mi mente con un imaginario terrorífico. Al final de alguna manera conseguida salir de ese sueño y me sentí momentaneamente liberado hasta que me dí cuenta que estaba soñando todavía a un nivel inferior. No recuerdo muchos detalles de los sueños. El del primer nivel era algo parecido a estar en un sala de juntas de Star Wars con ventanales hacia una ciudad de rascacielos imposibles y cielos como en Blade Runner. Utilizaba una especie de sistemas parecidos a mandos a distancia pero con pantallas circulares de vivos colores, como los interfaces de Star Trek.
El segundo sueño no lo recuerdo de manera nítida, sólo sensaciones y miedos. Prefiero ni saberlo.
Si quieres hacer algo que te guste, que te haga feliz y que ofrezca algo importante para ti o la sociedad, olvidate de ganar dinero. Serás pobre sino tienes un mecenas como fuente de ingresos para vivir.
Por el contrario, si te pagan un sueldo normal o ganas mucho dinero seguro que has sacrificado tanto de ti mismo por el camino que ya ni te reconoces. Es más, si ganas mucho dinero da por seguro que se lo estás quitando a alguien sin escrúpulos y/o que vendes tu felicidad y tus sueños por un fajo de billetes.
Pocos son aquellos que pueden llegar a ser felices con lo que hacen y pueden vivir deahogadamente. Preguntate a ti mismo en que lugar estás y si merece la pena.
Después de más de diez años dando tumbos no esta mal la conclusión ¿no? Espero estar a tiempo de remediarlo. Aunque no lo tengo muy claro.
Este verano me decidí a buscar un eReader. Me acerqué a una de las grandes cadenas donde pude ver y probar muchos de los modelos que existen actualmente en el mercado. Menos el Papyre y los lectores de Sony, el resto son como comprar un juguete. Calidades patéticas, conectores que se mueven, teclas anti-ergonómicas, mucho peso y funcionalidades absurdas con una pantalla de e-ink.
El Papyre permite un montón de formatos y permite ampliar el espacio de almacenamiento mediante tarjeta de expansión. Por contra tiene el diseño, es un auténtico ladrillo. Supongo que se les acabó el presupuesto cuando llegaron a la construcción de la pantalla y la botonera. Es funcional pero muy incomodo.
El Sony por contra restringe el tipo de ficheros que permite reproducir, pero a cambio ofrece un diseño mucho más cuidado y es más cómodo. Además los botones están colocados de manera que permite el cambio de páginas de manera muy cómoda.
Un amigo me comentó que actualmente el mejor lector era el de Amazon. Para mi sorpresa me encontré que iban a lanzar la tercera versión de este dispositivo y que además añadían ciertas mejoras. Además tenemos 2 opciones para elegir: con wifi o wifi + 3g. De esta manera puedes comprar libros desde cualquier parte que tengas cobertura de móvil. Realmente cómodo. Sólo hace falta que el catálogo de libros en castellano crezca. La capacidad llega hasta los 4 gigas en la versión wifi, más que de sobra para un usuario normal sin el síndrome de Diógenes digital.
Más que unas vacaciones a sido un estado de letargo. He pasado a estado de hibernación. Necesitaba una parada técnica aunque fuera cortita para recargar las pilas. He descansado mucho, vegetado en grandes dosis viendo series y peliculas, leyendo, comprando cosas para la casa y no haciendo nada de lo planeado para este verano. Al menos hemos cumplido nuestros propositos de ir a ver la exposición temporal de Turner en el Prado. Una auténtica maravilla. Han caido un par de láminas para decorar el estudio, espero que con un marco chulo empezar a darle un poco de carácter a la casa.
La casa va poco a poco. Nos lo tomamos con muchísima calma. Pero espero empezar a pasar mucho tiempo allí a partir de mediados de Septiembre. Una vez que tengamos lo básico para poder sobrevivir y una mesa para poder trabajar ya no tendré excusa. Esperaba que todo fuera a ser mucho más abrupto. Que me entregaran la casa y de un día para otro encontrarme viviendo en una casa extraña hasta convertirla en mi hogar. Pero la transición parece que va a ser menos traumática pero necesaria. Demasiado mayor para seguir conviviendo con la generación anterior. Por muy grande que es mi anterior casa, cada día soy más excéntrico y necesito más mi espacio y mi soledad. Como el comer.
El inicio de curso no va a ser fácil. Cambio de asignaturas, de una en particular de ellas no tengo ni idea ni de programaciones, materiales, ni información de ningún tipo. ¿A quién le importa la educación de calidad? Parece que a nadie porque para eso no hay prisa ninguna. Eso sí, del 1 al 4 nos obligan a unos cuantos a un “curso de formación” en Málaga, ¡qué viva la educación concertada! Lavado de cerebro y tortura que soy incapaz de aceptar. Es el tercer año que nos obligan a lo mismo. Tras el primero de ellos tuve una recaida después de años y por poco hace que destruya mi relación con M. Las técnicas de lavado de cerebro, son realmente efectivas. La solución va a ser tan radical como tomar orfidal en pequeñísimas cantidades. Lo suficiente para atontarme pero para que no me cree ningún problema. Aprovecharé para escribir y hacer algunos apuntes en mi cuaderno de bocetos de viaje que todavía no he estrenado.
Cuando estaba en el colegio me autoengaño pensando que al pasar al instituto toda cambiaria. Todo iba a ser muy diferente. Por fin iba a encontrar gente interesante con la que hablar. Gente con proyectos y con ganas de hacer cosas. La realidad fue tan decepcionante como grande era mi esperanza. Quizá viera demasiadas series americanas donde hay incluso un periódico. Un fiasco.
En el instituto nos vendieron la universidad como un micromundo fantástico donde los profesores eran sabios. Tendríamos clases interesantes donde nos mostrarían las entrañas de la realidad. Conocería a gente interesante y con ganas de hacer cosas. Y de nuevo me encontré con algo todavía peor: profesores que odian dar clase, clases viejísimas, laboratorios obsoletos y un temario de estudios del medioevo. Tal fue la decepción que me rompí. Y di tumbos de aquí para allá hasta que finalmente volví a la universidad y terminé unos estudios para poder cobrar más.
He trabajado desde los 20 años, pero eran tan malos, que no me sentí demasiado frustrado. Total, eran trabajos temporales que no me llevarían a ningún lado. Pero entonces comencé a trabajar de lo mío y me encontré desarrollando maquinitas y programándolas en proyectos para grandes empresas. Entonces me di cuenta que no era para mí. No sentía ninguna vinculación con los proyectos que realizaba y es algo raro. Raro porque mis compañeros disfrutaban de ellos o por lo menos les gustaba su trabajo. Yo programaba y hacía pruebas. Entre una cosa y otra leía a Heinlein y soñaba.
Volví a cambiar de trabajo: La educación. Gente que enseña a otra gente. Podría hacer cosas importantes. Seguro que los profesores serían gente con ganas de enseñar y aprender. Gente con curiosidad. Además podría dar clase como a mí me hubiera gustado recibirlas. Iba a ser la leche. ¿Y qué paso entonces? Exacto, la decepción. Profesores que respiran porque lo lleva el sistema autónomo. Alumnos que están en clase por no pasar frío en invierno. Desidia.
No funciono en esta sociedad, pero ya no se me ocurre que hacer. Secretamente envidio a la gente que vive en países donde vivir no es lujo. Donde si te conformas con lo básico es muy fácil llegar a fin de mes y puedes dedicarte a lo que te gusta con un trabajo a tiempo parcial. Me gustaría poder dedicarme a soñar y dejar los grandes sueldos para las personas que necesitan grandes coches o vicios caros. Pero por desgracia vivo aquí, donde poder vivir decentemente es la lucha diaria de muchas personas. No es justo.
Mientras tanto seguiré ahorrando poco a poco para poder seguir soñando que puedo desaparecer del mapa a una casita donde se vean amaneceres, y que cuando baje el sol se vea un manto de estrellas en el cielo con una gran luna iluminando las copas de los árboles en la distancia.
Soy un devorador de libros desde hace años. Pero no desde luego gracias a la industria editorial. Todos los que nos apartamos un poco de los productos mainstream sufrimos del racionamiento y los altos precios. No hace falta leer literatura excesivamente rara, sino simplemente salirte de los libros que inundan las estanterías de los grandes centros comerciales.
Por ejemplo en el terreno de los libros de ciencia ficción los libros llegan con cuenta gotas desde hace más de una década. Además la mayor parte de lo que llega a las estanterías es material bastante viejo reeditado. Vamos, que se tira sobre seguro. Supongo que los clientes potenciales ya no somos tan numerosos y no compensa traducir y publicar títulos nuevos. Pero el problema es que tampoco se reedita muchísimo de lo ya publicado y la única manera de acceder a esas obras es mediante el mercado carísimo de segunda mano o las redes p2p. Y aunque no soy muy amigo de utilizar estas últimas para acceder a libros es la única manera que me ha quedado en los últimos años. Y es que han pululado grandes grupos de lectores muy interesados en acceder a literatura y se ha topado con la imposibilidad de encontrar cientos de libros.
Dentro de estos grupos, la gente a contribuido de manera altruista a digitalizar libros descatalogados desde hace años para ponerlos a disposición de todos. Creo que el autor tiene derecho a ser recompensado por las regalías asociadas a sus obras pero, ¿cómo puedes pagar por un libro cuando hace más de 15 años que no se edita en tu país y los derechos los tiene una editorial sin usarlos?
No está muy claro que el tema de los ebooks despegue a corto plazo en España, pero aunque nunca sustituirán a los de papel es una importante alternativa para la reedición de estas obras. Además el tamaño de las casas parece que mengua tanto como crecen los precios. Realmente no tiene sentido seguir almacenando ediciones de tapa blanda de cientos de libros para ser leídos un par de veces a lo sumo.
¿Y a qué viene todo esto? Pues a que aunque llevo ya algún tiempo siguiendo la evolución del tema de los ebooks no me había planteado su compra, hasta ahora. Después de mucho consultar páginas sobre las distintas alternativas y modelos existentes me he acercado a un par de grandes superficies para verlos y tocarlos. El resultado ha sido descorazonador. La mayor parte parecen construidos con plastico tan malo como el peor de los juguetes de un bazar chino. Los botones ofrecen mucha resistencia y no se ha prestado ninguna atención a la ergonomía. Malos conectores y un acabado de una simple maqueta.
Las alternativas se han reducido a tres dispositivos: Papyre 6.1, Sony PRS y Kindle. Las ventajas de los dos primeros son la compatibilidad con montones de formatos y posibilidades de expansión mediante tarjeta de memoria. Pero el primero es tan bonito como el guardabarros de un trailer y poco ergonómico. El Kindle tiene el problema de aceptar muchos menos formatos y no disponer de posibilidad de expansión pero después de indagar por la red he encontrado el software libre Calibre, que transforma cualquier formato entre ellos y me permitiria trabajar con el Kindle sin problemas. Además el nuevo modelo que sale a finales de mes tiene ya 8 gigas de memoria, más que de sobra para almacenar una biblioteca universitaria y los acabados son exquisitos. A todo hay que sumarle que cuesta la mitad de muchos de los modelos que se ven por las tiendas.
Por fin vacaciones. Bueno, realmente dentro de 24 horas, pero como ya siento el roce de los nuevos aires. El descanso de hacer cosas que dan dinero. La llegada de días de no hacer nada, de pintar todo lo que quiera, de pasear, de disfrutar de la vida. Espero que mi cabeza me deje. No me sienta demasiado bien tener mucho tiempo libre. Me autodestruyo como una carta al Inspector Gadget.
Poco a poco le vamos dando forma a nuestra casa. Como un boceto que se perfila trazo a trazo. Quedan mil cosas que hacer y comprar. Pero ya tiene aspecto de hogar. El estudio sigue vacío como un santuario. Hay muchas ideas en la cabeza y ya voy teniendo una imagen mental. Supongo que no quiero tenerlo listo ya, porque entonces ya no tendré excusa para encerrarme a pintar y estudiar.
M como siempre tiene razón. A largo plazo no es sano para mí seguir en el cole. Tarde o temprano tengo que enfrentarme a estudiar unas oposiciones o girar mi vida de manera que: a) tenga tiempo para hacer lo que realmente me gusta y b)mi mente siga aquí. El mercado laboral es tan absurdo que no veo mucha más alternativa que presentarme a algún tipo de oposición, irme a trabajar a otro lugar (lejano) o no sé realmente. No estoy preparado para retornar al mercado laboral absurdo y normal español.
El futuro dirá que pasará, de momento seguiré donde estoy pero trazando un nuevo objetivo en el horizonte.
En la sexta temporada de Medium, Allison DuBois tras una importante operación sufre una parálisis temporal en el lado derecho del cuerpo. Luchar para recuperar una parte de tu cuerpo que no responde es muy doloroso. Un pequeño avance se recibe como un gran logro. Pero nunca se olvida el hecho de que la recuperación total se ve lejos y muy complicada.
Hoy he vuelto a sentarme delante del cuaderno a pintar y estoy recuperando una parte de mi cerebro paralizada. Mi relación con las artes creativas es una relación amor / odio bastante destructiva. La autoexigencia y mis alta espectativas hacen que me paralice con mucha facilidad. Pero poco a poco me recuperaré.