Una noche de perros en Madrid, una sala pequeña e íntima y un público deseoso de ver como defenderá el Comandante y sus secuaces el estupendo disco presentado con la ayuda de Autoreverse. Y no defraudó, la voz grave de Raúl nos dejó ver que no todo es producción de estudio y sí de buen hacer en directo. Nos dejó entrever la faceta más sentimental y profunda mientras cantaba, pero también la timidez de una persona que se enfrenta a un público muy fan pero a fin de cuentas un público. El resto de grupo también supieron estar a la altura de la presentación, totalmente entregados y disfrutando del concierto. Casi todos los temas fueron del último disco, con algunas pinceladas de sus anteriores trabajos como Chica Playmovil y Pobres Chavales. Una maravilla de concierto que pudimos disfrutar en la intimidad de una pequeña multitud entregada en cada uno de sus temas. Cerró el concierto con 2025, un tema fundamental y que hizo que nos rindiéramos incondicionalmente.
Que mejor síntoma después de un concierto que volverte obsesivo y redescubrir canciones y discos que te habías perdido de la banda. Hace mucho que escucho a Eels y me gusta bastante, pero no he seguido todos y cada uno de sus discos y giras. Hasta ahora.
Después de leer el maravilloso libro Cosas que los nietos deberían saber y salir maravillado del concierto me he lanzado ha ponerme al día con esta banda. Como no soy capaz de hacer nada medianamente productivo hoy, he estado escuchando y escuchando música, sobre todo del señor Everett. Aquí dejo una pequeña lista de las canciones que más he disfrutado esta tarde. Ni mucho menos las mejores. Pero son maravillosas para escuchar ahora que llega el Otoño.
De nada
Lista de canciones:
In my dreams
Flyswatter
Trouble with Dreams
I Like Birds
In my younger days
End times
Saturday morning
El Sr. Mark Oliver Everett lo ha vuelto a hacer. Después del maravilloso Tomorrow Morning, un disco triste, melancólico pero con pequeñas grietas por las que entra la luz, nos regala un concierto magico como fué el del sabado 18 en Madrid. Con las luces apagadas y tras terminar de escucharse un pequeña parte de la música de Cenicienta (sic, irónico hasta en el último detalle) vemos una sombra entrar. ¿Qué lleva puesto, una mascara? No, no le hace falta. Bajo una barba de leñador, gafas de sol, bandana gigante y un mono blanco de trabajo está el cerebro de Eels.
No se entretiene dorando los oidos de las 3000 personas que esperamos escucharle. Simplemente se cala la guitarra y comienza a tocar Grace Kelly blues, preparándonos para lo que se aproxima. Tras el tema aparece el resto de la banda, vestidos de traje informal con gafas de sol y sombreros y gorras caladas. La imagen de la banda es una auténtica declaración de principios: Da igual lo que esperaseis de esta noche, venimos a pasarlo bien.
Everett dispara las canciones sin contemplaciones. No hay tiempo de cháchara, hay mucho que tocar y poco tiempo. Poco a poco vas vislumbrando un poco de la persona que hay tras las gafas de sol y la barba. Alguien que ama la música y que no necesita la aprobación de nadie, sino tocar con el alma y cantar dejando un trozo de su alma al descubierto.
La banda está pletórica y Everett se encuentra a gusto entre un público apasionado y vibrante. “Summer in the city” desata al público que estamos entregados y no queremos que acabe el concierto. La música sigue, y la banda deconstruye los temas reinterpretándolos maravillosamente y haciendo que la gente vibre con cada tema.
Ha sido un concierto genial y nadie quería irse de la sala. Una hora y media de Eels no es suficiente. Solamente nos preguntamos, ¿cuándo volverá a tocar por aquí? ¡Queremos repetir!
Hacia años que no iba a un concierto. Y la verdad que no es por falta de ganas, pero o no me entero de los conciertos o son bandas demasiado raras para el público de estas tierras, no lo sé. El caso es que junto con M nos animamos a ir a la presentación del nuevo disco de Iván Ferreiro en la sala Joy.
Llegamos con bastante tiempo de sobra y me asombró que la media de edad era muy baja para lo que yo esperaba. Mucho seguidor de los Piratas con esperanza de escuchar canciones de la antigua formación. Universitarias más o menos marginales, fumadores de tabaco de liar y algún ser perdido que no se muy bien donde ubicar. Yo como tengo tan mala suerte me tocó un rebaño de personajes que no eran capaces de disfrutar del concierto y se dedicaron todo el concierto a charlar entre ellos, con el móvil o emprenderla a empujones conmigo. Supongo que es cosa del Karma.
La primer parte del concierto la dedicaron a tocar las canciones de presentación del nuevo disco. La mayor parte de ellas tienen muy buena pinta y el grupo se entregó bastante a fondo con excepción de Iván, totalmente distante. No creo que fuera cuestión de que estaba cantando letras nuevas, sino que tenía la cabeza en otra parte y aunque trataba de actuar e implicarse en la actuación se le veía a mil kilómetros de distancia. Amaro Ferreiro y el resto de la banda muy implicados en la actuación, mostraron una banda en uno de sus mejores momentos.
Pero a partir de la segunda parte entonces Ivan cambió por completo, y comenzó poco a poco a fundirse con la música que interpretaba. Por fin estaba allí junto con su público. Aunque este estaba fragmentado en dos grupos, los que estábamos disfrutando de los grandes temas de sus anteriores disco como locos y los que estaban esperando ¿canciones de los Piratas? No lo puedo decir, pero se apreciaba. Pero desde luego no se puede pedir más a un concierto que una sesión de auténticas piezas maravillosas con una banda totalmente entregada a unas canciones preciosas y que hacían que vibrara el corazón.
Al terminar del concierto te quedas henchido de buen rollo pero a la vez muy triste porque terminara. Se pasaron las 2 horas en un suspiro. Una de las canciones que más me gusto del concierto es NYC del último disco Mentiroso, Mentiro junto con la gigante Ciudadano A.
Espero que vuelvan a pasar por Madrid en breve para verlos de nuevo, me he quedado con ganas de más. Disfruté del concierto como hacía tiempo que no lo pasaba. Es estupendo vivir la música en directo. He tenido suerte, bien acompañado y feliz disfrutando de una de mis bandas favoritas y que sabe remover mi alma con cada estrofa.