Mira que odio que utilicen la dialéctica para evitar decirme las cosas a la cara. Pues en el trabajo tengo que soportarla sí o sí, y aunque me recomiendan que la utilice para poder decir a un alumno que es un cerdo por no ducharse, a mí no me sale. O sea que tengo dos opciones, o callarme que es lo que suelo hacer o decir alguna burrada que también lo suelo hacer.
Hoy pongo un video porque lo necesito y porque este es mi blog y pongo lo que me da la gana. A estas alturas creo que lo lee M, 15 personas que buscan información sobre el kindle y un matrimonio de ardillas del retiro con lo que tengo bastante libertad.
Estaba hablando de la dialéctica. Hay 2 tipos de psiquiatras, los que son unos hijoputas, que hay muchos, tantos como psicólogos y los que son hasta buenos pero usan la cara de poker y utilizan la dialéctica. Hoy en una revisión de tropecientos meses me ha dicho algo que quizás a otras personas se la pelen pero a mí me ha partido en dos, y eso que ya me la dijo otra vez: “tienes que ser consciente de que posees una fragilidad que va a acompañarte el resto de tu vida, la medicación mejorará tu calidad de vida…”. Vale, soy un jodido Monk de la vida, pero que te digan eso significa que no hay camino de retorno, y eso señores no me ha gustado nada que me lo digan tan directamente después de algunos rodeos.
Pero bueno, al menos estoy bien, de momento. Proximamente un especial locos, perturbados y otros personajes.
Que mejor síntoma después de un concierto que volverte obsesivo y redescubrir canciones y discos que te habías perdido de la banda. Hace mucho que escucho a Eels y me gusta bastante, pero no he seguido todos y cada uno de sus discos y giras. Hasta ahora.
Después de leer el maravilloso libro Cosas que los nietos deberían saber y salir maravillado del concierto me he lanzado ha ponerme al día con esta banda. Como no soy capaz de hacer nada medianamente productivo hoy, he estado escuchando y escuchando música, sobre todo del señor Everett. Aquí dejo una pequeña lista de las canciones que más he disfrutado esta tarde. Ni mucho menos las mejores. Pero son maravillosas para escuchar ahora que llega el Otoño.
De nada
Lista de canciones:
In my dreams
Flyswatter
Trouble with Dreams
I Like Birds
In my younger days
End times
Saturday morning
El Sr. Mark Oliver Everett lo ha vuelto a hacer. Después del maravilloso Tomorrow Morning, un disco triste, melancólico pero con pequeñas grietas por las que entra la luz, nos regala un concierto magico como fué el del sabado 18 en Madrid. Con las luces apagadas y tras terminar de escucharse un pequeña parte de la música de Cenicienta (sic, irónico hasta en el último detalle) vemos una sombra entrar. ¿Qué lleva puesto, una mascara? No, no le hace falta. Bajo una barba de leñador, gafas de sol, bandana gigante y un mono blanco de trabajo está el cerebro de Eels.
No se entretiene dorando los oidos de las 3000 personas que esperamos escucharle. Simplemente se cala la guitarra y comienza a tocar Grace Kelly blues, preparándonos para lo que se aproxima. Tras el tema aparece el resto de la banda, vestidos de traje informal con gafas de sol y sombreros y gorras caladas. La imagen de la banda es una auténtica declaración de principios: Da igual lo que esperaseis de esta noche, venimos a pasarlo bien.
Everett dispara las canciones sin contemplaciones. No hay tiempo de cháchara, hay mucho que tocar y poco tiempo. Poco a poco vas vislumbrando un poco de la persona que hay tras las gafas de sol y la barba. Alguien que ama la música y que no necesita la aprobación de nadie, sino tocar con el alma y cantar dejando un trozo de su alma al descubierto.
La banda está pletórica y Everett se encuentra a gusto entre un público apasionado y vibrante. “Summer in the city” desata al público que estamos entregados y no queremos que acabe el concierto. La música sigue, y la banda deconstruye los temas reinterpretándolos maravillosamente y haciendo que la gente vibre con cada tema.
Ha sido un concierto genial y nadie quería irse de la sala. Una hora y media de Eels no es suficiente. Solamente nos preguntamos, ¿cuándo volverá a tocar por aquí? ¡Queremos repetir!
Mark Oliver Everett, el llamado Kurt Vonnegut del rock independiente, líder y cerebro de la banda Eels, es hijo del físico cuántico Hugh Everett, que inventó la teoría de los mundos paralelos y en ellos se perdió cuando E, como también se conoce al autor de este libro, tenía 19 años. Con el cadáver del padre iba a empezar un ciclo de desgracias que culmina en una rara y preciosa autobiografía musical, porque la desgracia siempre dio mejores historias y sobre todo si son de Everett, que se ha puesto a escribir y componer en lugar de, por ejemplo, lanzarse al precipicio. Un libro tan raro como ese apartado «dysfunctional-americana o down lo-fi» que, según alguna enciclopedia y como se explica en el prólogo de este libro, empieza y termina con eso que la cambiante formación de The Eels ha hecho a lo largo de tantos y tan importantes discos. Y precioso, porque es verdad y conmueve incluso al despistado que no sepa quién es este hombre. Y otro tanto hará por la infortunada que no haya escuchado jamás un disco de la banda pero que, felizmente, aún está a tiempo.
Abrir este libro ha sido algo parecido a lo que le ocurre a Sebastian en La Historia Interminable, simplemente desapareces de la habitación y caes en el cuerpo del Sr E. Lo mejor de todo es que no te lo esperas. Al menos yo no. Es un buen músico pero, ¿por qué va a escribir un buen libro? Pues en este caso hay que quitarse el sombrero e inclinar la cabeza ante uno de los libros más interesantes que han caído en mis manos últimamente. El Sr E nos cuenta un poco su vida, de donde viene y a donde va, pero de una manera tan interesante que es casi imposible encontrar el marca páginas para dejar el libro. Lejos de caer en la auto complacencia o convertirse en un producto endogámico para los seguidores de su música es una hoja de ruta de una vida complicada. Porque hay que reconocer que no lo ha tenido pero nada fácil. Como todos. Pero una vez que cierras el libro queda una sonrisa en la cara y dejas el libro sabiendo que lo vas a releer dentro de un tiempo. Cuando se te olvide que la vida es complicada hasta más no poder, pero joder si vamos a dejar que eso nos impida luchar un poco y sonreír.
Por cierto, la edición de Blackie Books es preciosa. El libro la merece. Es como volver a tener un libro valioso en las manos.