
Tras la cotidiana realidad en la que nos movemos siempre ha existido un lugar mucho más raro e irreal. Los libros, comics, revistas y películas nos han hecho soñar con super submarinos que recorren el mar con 20000 leguas de Viaje submarino, con robots integros basados en las Tres Leyes de la robótica de Asimov, con gigantescas máquinas impulsadas por vapor como en SteamBoy. Pero esa realidad subyacente supera toda esta literatura. La humanidad ha empleado su imaginación no sólo para escribir y crear arte, sino como fuente de avances tecnológicos.
Así tenemos por ejemplo al monstruoso Doctor Mengele y sus atroces experimentos con seres humanos. No creo que ningún escritor de ciencia ficción pudiera pensar que un ser humano pudiera hacer lo que hizo este hombre en nombre de la ciencia. Una imaginación desbordante aplicada a la medicina, ni Clive Barrer hubiera podido imaginar algo así.
Pero una de las mayores fuentes de imaginaria popular se creó con la carrera espacial y la Guerra Fría. Donde un conflicto plagado de espías y mentirosos plagó de absurdos experimentos los laboratorios de EEUU y Rusia: experimentos sobre telequinesis, armas biológicas, nucleares, etc…
Y es que Expediente X es un simple borrador de lo que van desclasificando ambos gobiernos sobre lo que se esconden tras las puertas de sus edificios de alta seguridad.
Lo que hay en la foto es un traje espacial para un perro. Pero la imaginación permite ver un prototipo de traje diseñado en un mundo alternativo Steampunk. Un traje con escafandra victoriano para un perro afortunado de acompañar a su dueño en la visita a las profundidades del mar. Esos correajes de ajuste. El uso de materiales como el cuero y la lona. Esa escafandra de cristal con una forma absurdamente irreal.
O quizá sea la escafandra complementaría a la utilizada por Muerte en The Sandman. Ese traje no puede ser de este mundo. No es posible. Quizá si eliminamos el mal que subyace en el ser humano podríamos crear mundos como los que fluyen por nuestra imaginación. Sería genial.
Fuentes:

Estudio de Muerte, The Sandman. Basada en el cuadro de David Mack.
Como viene siendo costumbre en mí, me he agarrado un virus que no me deja salir del baño, y ya no digamos comer. Ese vago recuerdo. Pero no puede durar esto más de cinco días, ¿no?
Tengo ganas de que llegué el miércoles y terminar las clases. Odio la navidad pero tendré tiempo de sobra para pintar, salir y hacer lo que sea que no me drene las ganas de vivir por unos desahuciados de la vida. Aunque es un poco complicado pensar en positivo cuando un montón de recuerdos dolorosos vienen a mi cabeza en estas fechas. Gente que ya no está, sentimientos de soledad, tristeza.
Los médicos tampoco me han dado respiro esta semana, y se confirman diagnósticos. Buenos o malos, no lo sé. Da que pensar cuando te dicen que es posible que durante largos periodos de mi vida deba tomar una pastilla para evitar el dolor. Pero peor es sufrir.
Miro a mis manos, mis yemas de los dedos y están sucios. Cada vez los tengo más tiempo así, y es bueno. Trabajo mucho con carboncillo, sanguina y materiales blandos. Difuminar con el dedo y ver como el color se expande y toma vida, es maravilloso. Me cuesta no ser excesivamente crítico con lo que hago. Todo me parece una basura, pero soy consciente de que poco a poco progreso. Aunque me gustaría avanzar 6 años de golpe. Pero me repito que hay que recorrer un camino y disfrutarlo.
Como no he podido salir mucho de casa he estado viendo un capítulo tras otro de Breaking Dad. Una magnífica serie, que empieza regular pero cuya trama realiza un crescendo de trama que transforma una serie mediocre en una auténtica obra de arte. Además hay un capítulo que ha tocado especialmente mi fibra sensible, el 2×11. Que unido al último de House el 5×07 han producido una explosión de sentimientos. A quien le interese que lo vea, y me mande un correo. Es algo de lo que hoy no quiero hablar, estoy demasiado expuesto. Mañana quizá, una entrada llena espoilers y cosas personales que a nadie interesan.
Estoy helado de frío, me voy a leer a la cama. Disfrutad de la noche.

¿Qué mejor tema que pintar la muerte de la obra The Sandman? Después de trabajar esporádicamente en él durante unos días, este es el resultado. No esta mal del todo teniendo en cuenta como era el original y que el carboncillo es lo más impreciso del mundo. Más adelante haré revisiones de esta misma pero utilizando otros materiales.
Estoy muy animado con el proyecto de programación y la pintura. Creo que me está sentando bien tener la cabeza ocupada durante todo el tiempo posible, aunque todo hay que decirlo, está ocurriendo porque me encuentro bastante mejor.El pensamiento sigue arañando el cristal de mi mente pero parece que por momentos me puedo escapar de él. Se que es un proceso largo, pero con ayuda de personas maravillosas, la medicación y quizá un poco de suerte poco a poco veré la luz al final del túnel.