Dejo la escuela de pintura por fin. Me voy a tierras más fértiles donde aprender y progresar. La escuela actual es un cementerio, todos se miran y se dan palmadas en la espalda pero nadie aprende, no hay un profesor de verdad que empuje a la gente hacia adelante. Más bien todo lo contrario, por desgracia a mi me ha supuesto el sentirme como un inútil total. Pero bueno, lo que importa es que si las cosas no se tuercen el mes que viene me voy a Artium Peña en la Plaza Mayor. Por lo que me han dicho es la leche y la gente sale muy contenta de allí. Sobre todo preparan a la gente para Bellas Artes, algo sacaré en claro seguro
Solo necesito un trabajo en el que cobre lo mismo que ahora pero trabajando menos horas y con un horario más razonable. Entonces y sólo entonces podría empezar a disfrutar de mi tiempo con la cabeza despejada y las manos llenas de manchas de pintura. Y es que llego demasiado cansado mentalmente la mayor parte de los días como para sentarme en la mesa y pintar un rato. Y lo odio. Odio ver mi vida pasar y solo levantarme por las mañanas para ir a trabajar y volver agotado, cabreado y triste porque no consigo sacar nada en claro.
En fin, lo importante es que voy a aprender mucho que es lo importante yeaaaaaaaaaa
Llevo días sin pintar, pero estoy bien. Estoy pensando mucho, metiéndome dentro de mi mismo sin buscar nada en particular pero aprendiendo mis limitaciones y mis capacidades sin prisa. Soy bastante terco y aunque me ofrecen numerosas veces un punto de vista objetivo yo lo tiraba por tierra y lo guardaba en la carpeta “varios” de mi cabeza. Supongo que tiene filtraciones porque algo me ha calado.
M me ha repetido muchas veces, en mis numerosas crisis creativas, que tenía que dejar de exigirme tanto. Que no tiene sentido machacarme tanto por algo como el dibujo que lo hago porque me gusta, no porque me obliguen, ni porque me gane el sueldo con él. Y esto es muy importante. Cuando estuve hace un año tan malo, me refugié en el dibujo como válvula de escape en las largas noches de insomnio, a un ritmo frenético pintaba como si se me fuera la vida en ello. Además eran mis primeros pasos y estaba experimentando con técnicas y materiales totalmente nuevos para mí. Todo era bastante guay. Pero según avanzas el camino se hace más empinado y los avances son más lentos y da la impresión de que te estancas, lo que es una tontería. Ahora comparo los dibujos de esa época con lo que hago ahora y estoy a años luz, pero eso es otra historia.
Superada la crisis me propuse pintar todos los días como mínimo 2 horas sin contar con la realidad. La realidad de mi trabajo normal y el haber cogido unos cuantos extras que me ayudan a estar ocupado y que en el fondo me gustan bastante. Y claro, es llegar a casa a las diez de la noche y estoy tan cansado que apenas tengo ganas ni de existir. Y me obligaba a pintar pero: ¿qué sentido tiene obligarte a hacer algo que te gusta? Pues claro que ninguno, no tiene ni pies ni cabeza. Por eso he pegado un parón para pensar y descansar. No tengo obligación alguna con los pinceles, pero sí con no hacer que pintar se convierta a algo asociado a una obligación a cumplir. Quiero seguir amándolo y disfrutando cada nuevo descubrimiento. Hay tiempo para todo y tengo que aprender a no machacarme tanto.
Hoy he tenido una píldora de felicidad en una clase con niños extranjeros. A sido muy divertido. Hasta he aprendido como escribir algunas palabras en chino. Que divertido es aprender algo totalmente nuevo como son los ideogramas. Y que difícil. A veces lo único que necesitamos para ser feliz es que un niño te acepte en su mundo y te considere un niño más con ganas de jugar.
Llevo un par de días durmiendo muy mal. Es como el pez que se muerde la cola, no sé si duermo mal porque no me encuentro del todo bien o no me encuentro del todo bien porque duermo mal. Malos pensamientos, no del grado de hace unos meses pero sí sobre el mismo tema. Seguramente haya influido también la descompresión de semanas de una burrada de trabajo en los pluriempleos y muchos nervios en el trabajo del cole. Está claro que en una guerra no puedes mantenerte neutral a no ser que tengas algún arma escondida en la manga. Es imposible. Las guerras absurdas por poder o posicionamiento cómodo salpican sobretodo a las personas que sólo quieren que las dejen en paz. El que un personaje quiera colocarse en asignaturas de segundo para luego liberar horas implica mover a cuatro personas de sus asignaturas. Pero a él no le importa. Aunque somos sus compañeros. La misma persona que luego pretende que nos vayamos de cañas como si nada hubiera pasado. Si me jodes, asume las consecuencias. Los problemas no desaparecen cuando sales de las puertas del trabajo.
Al final, cualquier trabajo por bueno que sea, se complica por la gente que no es capaz de mantener el equilibrio entre ambición y compañerismo. Por eso el comunismo no funciona ni funcionará. Da igual que mil millones crean en él, siempre habrá el que quiera el poder y someta a los demás. Es tan sencillo que da hasta miedo.
Después del disgusto inicial por el cambio que pretenden hacerme a 3º de la ESO me lo estoy tomando de una manera muy disinta. El cambio implicaría más horas por la mañana y salir como muy tarde a las 6 por la tarde, lo que no está mal. Lo único que me complicaría los trabajos externos. Pero no merece mucho la pena pensar en ello hasta que el cambio sea definitivo. Cuando llegue el momento pensaré que hacer y me moveré para ver como me puedo adapar.
Ayer pudimos ver la casa por primera vez. Es muy bonita. Me parece pequeña después de ver donde vivo ahora, pero es imposible igualar el espacio. Tiene mucha luz y el estudio va a tener una iluminación magnífica. Tengo muchas ganas de montarlo ya. Aunque no tengo ni idea todavía de que estructuración voy a hacer o que será lo más comodo para trabajar.
Estoy buscando documentación para trabajar un poco de teoría sobre pintura por mi parte. La escuela está bien, pero le falla una fuerte componente de teoría sobre composición, color, técnica y composición. De momento voy a intentar trabajar un poco por mi cuenta y ver hasta donde puedo llegar. Es impresionante todo el estudio del color que existe. Como afecta la dirección y forma de una pincela a la perfección de la profundidad. El como influye psicologicamente un color sobre otro o la combinación de varios. Cuanto más aprendo, más cuenta me doy de lo mucho que me queda por aprender. Y me encanta, pues no hay peor cosa que pensar que te quedas estancado en algo y no hay manera de avanzar, o más que aprender.
Por cierto, al final compré un iPod nuevo, de tipo classic de 120Gigas. Puedo llevar absolutamente toda la música que tengo y funciona de perlas. Lo compré de segunda mano a un chaval. Me costó la mitad. Está nuevo, practicamente sin usar y con la bateria intacta. El mercado de segunda mano es algo que no se lleva mucho por estas tierras pero es un auténtico bazar de ofertas. Hay que saber buscar y evitar los engaños, pero es una manera muy buena de comprar cosas a buen precio.