Control y reentrada

sep 08 2009 Published by under cine,personal

La vuelta a la realidad laboral se está haciendo muy cuesta arriba, y eso que todavía no tenemos alumnos. Pero a veces el aire enrarecido de la sala de profesores es suficiente para matar a una manada de Ñús de 500 kilos. Aunque lo intento, es difícil abstraerse el ambiente corrupto que te rodea y tratar de mantener la mente en calma para evitar que eso afecte. Porque afecta. Lo malo de ser émpatico es que sufres más de lo necesario y no eres capaz de bloquear todo el odio que choca contra tus escudos. Aunque poco importa. Simplemente hay que ir a trabajar y punto.

Estoy todavía en shock después de ver Control, sobre Ian Curtis y Joy Division. Además de que el actor que hace de Ian se merece un Oscar, la película rodada en blanco y negro es un auténtico tsunami emocional. Cada segundo de metraje hace que te revuelvas en el sillón, esperando la siguiente actuación en directo de la banda. Aunque han mentido. No me creo la explicación que hace la mujer del suicidio de Ian. Cualquier persona que halla escuchado sus canciones puede percibir un dolor mucho más profundo que el conflicto que sufría con su mujer.

Es difícil hablar con los demás de temas como el dolor, la depresión y la muerte. Es difícil porque estamos programados para no recordar el dolor como lo sentímos en su momento y también porque el sufrimiento es inexplicable e incomprensible más allá de nosotros mismos y la limitación del lenguaje. Peor aún cuando hablamos de enfermedades que afectan a la mente, el estado de ánimo, la percepción de la realidad. Nadie que no halla tenido una experiencia de ese tipo puede o tiene derecho a poder opinar sobre ello. Da igual lo que te cuenten o lo mucho que quieras hacerte entender, no expresarás ni el 1% de lo que se siente. Duele mucho escuchar a la gente como habla despectivamente de una persona que coge una baja por depresión. Aunque me alegro de que puedan hablar así, porque significa que nunca han pasado por ello.

Por eso cuando en el filme se trata muy por encima el duro final que Ian, los aplaudo. ¿Es necesario dar explicaciones de lo inexplicable? Nadie puede decir que llevó a Curtis a terminar con su vida. Nadie debería culparle por ello. Para que alguien llegué a esa determinación es necesario un nivel de dolor y sufrimiento emocional que nadie, absolutamente nadie debería sentir en su vida.

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