El parque le permite moverse con dos manos primero, y luego con una, según la técnica conocida como “cabotaje”. Frente al vasto mundo, sólo el corralito le da a tu bebé la sensación de para recorrer un territorio, Le da la oportunidad de experimentar con el interior y el exterior, cuando lanza objetos “fuera” de su parque, por ejemplo. ¿Quién tendrá la amabilidad de traerlos de vuelta “adentro”? Supongo… que le da una relativa autonomía. En su patio de recreo, su hijo está en un lugar propio: ¡no se permite la entrada a los adultos! Puede experimentar tranquilamente sin estar constantemente bajo la mirada del adulto.